Del entusiasmo a la estructura: qué hicieron otros países para atraer giras coreanas
En los últimos años, países como México se consolidaron como paradas clave para las giras de artistas coreanos. Casos como el de Stray Kids muestran cómo una demanda sostenida —con ventas de entradas agotadas en minutos y una fuerte movilización digital— llevó a sumar fechas adicionales, batiendo récords de asistencia y recaudación.
La clave no fue solo la cantidad de fans, sino su organización y visibilidad ante productoras internacionales.
En Perú, el fenómeno tomó otro camino. Comunidades de fans impulsaron campañas masivas en redes sociales para incluir bailes de K-pop en programas de televisión abierta. Miles de comentarios, pedidos constantes y presencia organizada lograron ampliar la visibilidad cultural del género y abrir nuevas oportunidades para eventos y shows en vivo.
Argentina también tiene antecedentes. Flash mobs, peticiones online y acciones coordinadas consiguieron, años atrás, que K-dramas llegaran a la televisión nacional, con más de 13.000 firmas respaldando esas iniciativas.
Sin embargo, muchas de esas acciones quedaron aisladas y no lograron consolidarse como una estrategia sostenida en el tiempo.
En otros países de la región, como Colombia y Perú, concursos de baile patrocinados por marcas coreanas y apoyados por embajadas funcionaron como puentes entre el entusiasmo del público y la estructura necesaria para atraer giras.
Estas alianzas mostraron a las agencias internacionales una base de fans activa, organizada y dispuesta a participar en eventos de gran escala.
El desafío para Argentina parece estar menos en la pasión del público —que existe— y más en la construcción de una estructura visible, confiable y articulada entre fans, medios, espacios culturales y actores institucionales.
La pregunta ya no es si hay público, sino qué falta ordenar para que Argentina
vuelva a entrar en el circuito de giras coreanas.
